Siempre me gusta recordar a las personas a las que ayudo que nuestra mente es la que moldea nuestra realidad. 

Nuestros pensamientos desencadenan nuestras emociones. Nuestras emociones son las que nos empujan a que nos comportemos de la manera que lo hacemos. Nuestro comportamiento es el que nos hace recoger los resultados de lo que vivimos. 

Si te das cuenta, si en tu interior estás manteniendo en tu día a día pensamientos negativos estos tendrán un impacto sobre tus emociones, tu comportamiento y por tanto en los resultados de tu realidad y lo más probable es que te haga sentir mal, con ansiedad, inseguridad y falta de amor propio. 

Con esto quiero que entiendas que tienes tú el poder de cambiar las cosas y tu realidad. Para comenzar a hacerlo, el primer paso es a través de saber gestionar este tipo de pensamientos negativos.

Aunque todos tenemos pensamientos de este tipo de vez en cuando, es importante saber qué hacer cuando aparecen para no permitir que nos afecten. Como digo yo, hay que ser consciente de que están pero no identificarse con ellos. Solo hay que observarlos desde la distancia, como si fuesen nubes que van pasando.

Hay varias formas de cambiar y gestionar este tipo de pensamientos. Hoy quiero compartir contigo una serie de pasos para que puedas comenzar a gestionar tus pensamientos negativos por ti mismo y que vayas adquiriendo las herramientas necesarias para poder ser una mejor versión de ti mismo:

Atención plena

Una de las herramientas más poderosas y que más me han ayudado a mí y las personas a las que ayudo, es la atención plena.

La atención plena consiste en la práctica de observar a tus pensamientos y emociones y verlos desde la distancia. 

El objetivo de esta práctica es que seamos conscientes de lo que nos pasa por la cabeza, como nos hace sentir y que entendamos que no todo lo que está en nuestra mente es verdad o una realidad. Lo importante es que entendamos que no debemos de vincularnos a esos pensamientos o permitir que nos moldeen. 

Hay que recordar que la mente está continuamente generando pensamientos de todo tipo durante todo el día. Durante un día llegamos a tener alrededor de los 60.000 pensamientos. Pues viendo esto con perspectiva, no todos esos pensamientos son ciertos. 

Practicar la atención plena puede ayudarte a ser más consciente de tus pensamientos y desarrollar una mayor conciencia sobre ti mismo.

Toma conciencia de cómo tus pensamientos están impactando tus emociones y comportamientos. 

Observa tus pensamientos. 

Pregúntese si este pensamiento es útil. 

¿Para qué te sirve ese pensamiento? 

¿Cómo te hace sentir ese pensamiento?

Poco a poco, a medida que vayas practicando la atención plena irás desarrollando una mayor capacidad para obtener el control sobre la forma en la que reacciones ante las situaciones porque ya no te dejaras llevar de manera inconsciente por esos pensamientos y emociones sino que desde la consciencia podrás tomar la decisión de cómo quieres actuar. 

Identifica tus pensamientos

Mientras observas tus pensamientos comienza a identificar posibles patrones, esto te ayudará a entender el origen y poder hacer los cambios que necesitas. Aquí te dejo una serie de patrones que se suelen dar:

Saltar a conclusiones:

Implica hacer suposiciones sobre lo que otros están pensando o hacer suposiciones negativas sobre lo que ocurrirá.

Generalizar:

Es la tendencia a aplicar lo que sucedió en una experiencia pasada a todas las experiencias futuras. Esto provoca que identifiquemos a las situaciones del futuro  como experiencias negativas ya que son inevitables por lo que vivimos y esto hace que nuestra ansiedad aumente de forma exponencial. 

Etiquetas personales:

Cuando uno se etiqueta a sí mismo de manera negativa, esto evidentemente afecta a cómo te sientes acerca de tí mismo en diferentes contextos. Por ejemplo, si piensas que eres malo con los números cuando tengas delante alguna actividad relacionada con números te hará sentir incómodo. Es por esto que es muy importante que nos observemos y seamos conscientes de la manera en la que nos hablamos a nosotros mismos y como nos etiquetamos. 

Razonamiento emocional:

Esto implica asumir que algo es cierto en función de la respuesta emocional. Por ejemplo, si te sientes nervioso, el razonamiento emocional hace que pienses que es debido a que hay algo que te hace estar en peligro. Como hay algo que te hace sentir en peligro te sientes nervioso. Esto al final se convierte en una espiral peligrosa ya que puede intensificar los sentimientos negativos y aumentar la ansiedad.

 

Culpa:

Este patrón de pensamiento implica tomar las cosas personalmente, incluso cuando no son personales. A menudo lleva a las personas a culparse por cosas sobre las que no tienen control. 

Rebate el mensaje de tus pensamientos negativos

Algo que me gusta poner en práctica con las personas a las que ayudo es el ejercicio de rebatir el mensaje de ese pensamiento negativo que les aparece por la mente. ¿Qué quiero decir? Pues bien, sería algo así como contradecir aquello que nos dice el pensamiento negativo con algo más gentil y compasivo, como si estuviéramos hablando con un amigo y le diéramos nuestro punto de vista. 

Por ejemplo. Si tienes el pensamiento “soy un fracaso, no lo voy a conseguir” la manera de rebatir podría ser: “no sé aún si lo voy a conseguir, pero lo voy a hacer lo mejor que pueda”. 

De primeras, cuando comparto esta herramienta, todo el mundo me dice que parece algo tonto, pero la realidad es que el impacto que tiene es enorme. 

He podido ver como el hecho de ejercitar esto todos los días ha cambiado la vida de muchas personas, por el hecho de comenzar a dejar de lado ese aspecto tan negativo y comenzar a sentir algo más de autocompasión y amor propio. 

Aunque es difícil de primeras, con el tiempo y la práctica, los pensamientos más neutrales y positivos comenzarán a sustituir a los negativos de forma automática y con más naturalidad. Recuerda cuestionarte lo siguiente cuando vengan los pensamientos negativos:

  • Pregúntate si el pensamiento es realista.
  • Piensa si en el pasado viviste alguna situación parecida al presente y que es por eso por lo que ese pensamiento aparece.
  • Cuestiona al pensamiento y busca explicaciones alternativas.
  • Piense en lo que ganarías versus lo que perderías por continuar creyendo en ese pensamiento.
  • Considera lo que le dirías a un amigo que tuviera el mismo pensamiento.

Evita parar los pensamientos

Detener el pensamiento es lo opuesto a la atención plena. Detener el pensamiento tener el pensamiento es el hecho de estar atento a los pensamientos negativos e insistir en que sean eliminados.

Piensa, que para “intentar” detener un pensamiento estás poniendo toda tu energía y atención en ese pensamiento. Entonces ese pensamiento vuelve a aparecer “porque siente” esa atención. 

Te voy a poner un ejemplo. Es como si ahora te digo que por favor no pienses en un elefante rosa. No debes pensar en ese elefante rosa que está andando por la habitación. Los elefantes rosas además no existen, por lo que no pienses en el elefante rosa.

Lo más probable es que tu mente haya esbozado un elefante rosa, porque estaba poniendo atención y energía justo en lo que le decías. 

Lo mismo ocurre cuando intentas detener ese tipo de pensamientos. Le estás dando a ese pensamiento toda tu energía y atención. Le estás haciendo el protagonista.

El problema de detener los pensamientos es que cuanto más intentas detener tus pensamientos, más saldrán a la superficie y durante más tiempo. Esto se conoce como rebote del pensamiento. 

Puede parecer que detener el pensamiento ayuda a corto plazo, pero con el tiempo, conduce a más ansiedad.

Es por esto por lo que la mejor herramienta es la atención plena. Recuerda que consiste en permitir que el pensamiento pase, observarlo desde la distancia y no vincularnos con él.

Utiliza un diario de pensamientos

Los diarios de pensamientos te ayudan a identificar estilos de pensamiento negativos y obtener una mayor comprensión de cómo tus pensamientos, y no las situaciones, causan tus reacciones emocionales.

En este tipo de diarios recomiendo hacer el siguiente registro:

Detonante 

(qué estaba haciendo justo antes de que apareciese ese pensamiento)

Pensamiento (Describir el  pensamiento) Cómo me hace sentir el pensamiento Mi reacción  Nueva alternativa para la próxima vez
Ej: Ver platos sucios en la pila de la cocina Ej: Esto es un desastre. Siempre lo tengo que hacer yo todo. Se cree que soy su criada. No me valora. Ej: Insegura, rabia, enfado, triste, infeliz, no soy suficientemente buena. Ej: Gritar,  enfadarme, explotar.  Ej: Irme a otra habitación y cuando esté tranquila hablar con la otra persona de cómo me siento.

 

Si sientes que necesitas ayuda, que te encantaría que alguien te pudiera guiar y aliviar, que no te ves fuerte para hacer estos cambios tu solo, no dudes en que puedes contar conmigo.

Te propongo que charlemos, sin ningún compromiso, y te explicaré como mi método te puede ayudar de la misma manera que ya lo he hecho con otras muchas personas que estaban en el mismo lugar emocional en el que te encuentras ahora mismo. Además te puedo garantizar que notarás los cambios rápidamente sin tener que esperar e invertir horas y horas de sesiones.

¿Sabes qué es lo que hace a mi método tan efectivo? 

Que saca a relucir todo tu potencial interior. Que trabaja con las respuestas que tú ya conoces, pero que todavía no encuentras porque están ocultas en tu interior. Mi labor para que consigas ser feliz es guiarte, estar a tu lado para que encuentres tus propias respuestas. Enseñarte todo lo que ya hay dentro de ti.

¿A qué esperas?

Recuerda que lo mejor que te puede pasar es que re-conectes contigo y te sientas mejor que nunca. 

Te invito a que reserves una call para que nos conozcamos y te explique en más detalle cómo mi método te puede ayudar.