¿Sabías que a lo largo del día podemos llegar a tener una media de 60.000 pensamientos?

La gran mayoría de ellos son prácticamente inconscientes o como digo yo, aparecen sin que nos demos cuenta. 

¿Pero qué nos ocurre cuando uno de estos pensamientos está relacionado con un problema, una decisión que debemos de tomar, posibles situaciones de un futuro próximo o algo que vivimos en el pasado y que no dejamos de repasar? 

Tenemos esta creencia inconsciente que cuanto más pensemos las cosas, cuanto más nos preocupemos, antes encontraremos una solución, una respuesta o que estaremos más preparados para lo que tenga que venir. 

Pero si has vivido en tus carnes esto ¿crees que realmente esto es así?

Pues claro que no. Más bien, nos provoca malestar, ansiedad, nerviosismo, inseguridad y agotamiento mental. 

¿Por qué?

Pues porque cuando entramos en ese círculo vicioso de pensamiento en bucle y no paramos de darle vueltas al mismo pensamiento durante todo el día lo único que conseguimos es sentir angustia y ansiedad sin llegar a ninguna solución. Incluso nos llegamos a obsesionar con este tipo de pensamientos y no sabemos cómo salir de aquí. Es adictivo de alguna manera y nos consume prácticamente la energía. 

¿Pero por qué nos pasa esto? ¿De qué se trata realmente?

Son preguntas comunes que me suelen hacer las personas a las que ayudo y totalmente normales. 

Por lo general, en la mayoría de los casos, el origen de estos pensamientos en bucle viene por la preocupación.

Esta preocupación que tenemos por algo que ha ocurrido, por el futuro, por esa decisión que hay que tomar, provoca y desencadena una cadena de pensamientos e imágenes que van a toda velocidad analizando en detalle cada opción, alternativa, escenario posible. Esto tiene el efecto de una bola de nieve, es decir, que comienza siendo algo pequeño y termina siendo algo enorme con una gran carga negativa y relativamente incontrolable y que nos afecta a nuestro estado emocional.

Esta preocupación lo que intenta es buscar la mejor solución del problema, pero nos olvidamos de que los resultados futuros son inciertos y que no los podemos controlar, por lo que esta incertidumbre sería la guinda a este proceso de rumiación de pensamientos. 

El problema viene cuando nos quedamos enganchados en pensamientos y bucles infinitos que más que acercarnos a una solución nos alejan de ella, provocándonos ese gran malestar y agotamiento mental.

Lo que hay que saber con todo esto, es que nuestra mente es coherente con lo que le pedimos que haga. 

¿Qué quiero decir con esto?

Si tú a tu mente le estas diciendo que hay que analizar hasta la saciedad todas esas opciones en tu cabeza porque hay que encontrar la solución cueste lo que cueste, porque no hay otra manera de hacerle, tu mente escucha esto y dice: “vale, pues ahí que voy. Aquí tienes estos pensamientos en círculo.” 

Pero ocurre lo mismo cuando le decimos que queremos salir de este pensamiento en círculo, que nuestra mente nos escucha y dice: “me dices que quieres salir de este pensamiento en círculo, pero estas poniendo toda la atención en ellos, y yo te conozco. Cuando pones toda la atención en algo es porque es importante. Así que seguiré trayéndote estos pensamientos”

¿Cómo podemos dejar de lado este círculo vicioso?

Aquí te dejo un par de alternativas que siempre recomiendo, pero ante todo ten compasión por ti, date cariño y entiende que lo que estás viviendo en este momento es normal y que lo estás haciendo lo mejor que puedes. 

  • Ser consciente

Como digo siempre, para poder cambiar algo primero hay que ser consciente de lo que se quiere cambiar. Así que el primer paso es detectar ese pensamiento en círculo y ser consciente de ello para pasar al siguiente paso que es cambiarlo.

Lo más probable es que si estás leyendo esto es porque ya tienes este tipo de pensamiento en círculo, pero te diría que fueses anotando en qué momentos aparece, si es justo después de sentir algo o vivir algo. Esto te ayudará para poder cambiar el detonante. 

  • Agenda un momento al día

Al igual que haces con otros temas en tu día a día, agenda una hora a al día para pensar en ese tema que te está provocando este sentimiento de ansiedad y que se vuelve un círculo vicioso. Con esto lo que conseguirás es estar más tranquilo porque sabes que tienes destinado un momento del día a pensar o buscar una solución y así el resto del día lo puedes dedicar a otras cosas.

  • Escribe lo que te preocupa

Algo que siempre recomiendo a todas las personas que ayudo es escribir, escribir, escribir. Es la mejor terapia. Nos ayuda a liberarnos y desahogarnos. Así que escribe todo aquello que se te pase por tu mente. Recomiendo que siempre que se pueda se haga con boli y papel ya que esto tiene mejores resultados que en digital.

Al escribir nos obligamos a reflexionar y al hacerlo tendemos a ver las cosas desde otro punto de vista y esto nos ayuda a avanzar o darnos cuenta de cosas que no habíamos visto hasta ese momento. 

  • Acepta la situación

Por mucho que quieras tienes que aceptar que no puedes controlar las cosas. Cuando no aceptamos algo estamos en modo lucha y esto nos desgasta. Hay que aceptar la incertidumbre y las cosas tal y como vienen. 

Recuerda que por lo general, de todo lo que pensamos que puede ocurrir, solo se cumple un porcentaje de un 3%. Así que déjate llevar, disfruta del presente y céntrate en lo que SÍ depende de ti.

  • Practica la atención plena

Haz ejercicios para ejercitar tu atención en el momento presente y así vivir el aquí y ahora. Esto te dará un buen respiro y paréntesis a ese agotamiento mental que estás sufriendo y viviendo. Es llevar la atención hacia nosotros mismos y hacia las experiencias que vivimos momento a momento. Es estar completamente presente, consciente de dónde estamos sin reaccionar excesivamente por lo que está pasando a nuestro alrededor.

  • Distráete 

Dedica tu tiempo a algo que te guste y que te distraiga de tus pensamientos. Algo que te relaje. Algo que suele ir muy bien es lee un libro, escribir, cocinar, salir con tus amigos, hacer ejercicio. 

Haz algo que libere a tu mente por unas horas y que te permita relajarte. 

 

Si sientes que necesitas ayuda, que te encantaría que alguien te pudiera guiar y aliviar, que no te ves fuerte para hacer estos cambios tu solo, no dudes en que puedes contar conmigo.

Te propongo que charlemos, sin ningún compromiso, y te explicaré como mi método te puede ayudar de la misma manera que ya lo he hecho con otras muchas personas que estaban en el mismo lugar emocional en el que te encuentras ahora mismo. Además te puedo garantizar que notarás los cambios rápidamente sin tener que esperar e invertir horas y horas de sesiones.

¿Sabes qué es lo que hace a mi método tan efectivo?

Que saca a relucir todo tu potencial interior. Que trabaja con las respuestas que tú ya conoces, pero que todavía no encuentras porque están ocultas en tu interior. Mi labor para que consigas ser feliz es guiarte, estar a tu lado para que encuentres tus propias respuestas. Enseñarte todo lo que ya hay dentro de ti.

¿A qué esperas? Recuerda que lo mejor que te puede pasar es que reconectes contigo y que te sientas mejor que nunca. 

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